Se entiende o más bien queremos entender y creer, que estamos acá por una razón, que tenemos una misión o algo por qué vivir, que es algo escrito en una tabla mística que ha sido rozado por los dedos de Dios, le dan toda su existencia al destino. Pues sí, eso nos dicen, a fin de cuentas estamos en el siglo de la razón, de la lógica, en el siglo de la luz… de la diosa razón.

Buscamos razones (¿o las inventamos?), tal vez nos lleve toda la vida y puede que incluso sin resultados, tal vez las razones nos lleven a la muerte pero es allá donde está el sentido.

¿Qué es la razón? Podemos decir que es el método por el cual se llega a la verdad, pero, ¿Cuál verdad?... existen millones de verdades y aun así la mayoría triviales, existen otras que en verdad no nos afectan a la mayoría de nosotros… seguimos buscando la imperiosa razón para llegar a la verdad que nuestra humanidad no nos deja ver ni sentir. Pero no es válido afirmar que por la razón se llega a la verdad (máxime cuando ignoramos qué es la verdad), sino también a la mentira, pero a fin de cuentas la verdad la toma cada quien de manera diferente y variante y lo más seguro es que como demanda nuestra torpe humanidad es que luchemos y hagamos ver que el otro esta equivocado porque el legado de Descartes nos exige una única verdad, y el torpe de nosotros, seres humanos dotados de razón, nos obliga a matarnos y combatir contra todo aquello que es falso.

¿Quién nos dice qué es falso y qué es verdadero y cómo saber si es o no cierto?, valla dilema y complicado… ¿qué aceptamos como verdad? En mi apreciación personal hay dos filtros, uno es el personal, lo que nos dice que esta bien y que es bueno para nosotros, es un dialogo prolongado, extenso y como todo lo humano, enredado. Somos nosotros mismos lo que decidimos qué es y que no es verdad. El segundo es la sociedad, lo que ella diga y de ella salga es una verdad culturalmente aceptada (y no por eso verdadera), entonces lo que hay es un choque entre la verdad personal y la verdad social, y depende de cómo es este choque en la persona, de acuerdo a sus bases epistemológicas y a su fuerza mental surge algo, o cambia su verdad, la reafirma o empieza a dudar. Como es de esperar, al que no sigue el rebaño es tachado como la oveja negra, el loco, el idiota, el imbécil o el desadaptado y como nos ha enseñado la historia, la cultura o la sociedad más grande aplasta, extermina o liquida a la cultura que no tiene razón.

Esto es lo que es la humanidad, un largo camino trocado por la estupidez que parece ser heredada y por todos compartida, un camino por el que han quedado muertos, mutilados… han quedado naciones sumidas en la pobreza, civilizaciones extinguidas, tiranías cada vez más civilizadas, miedo… una vez más mostramos nuestra ceguera, una vez más no toleramos el error y todo porque buscamos una razón, una verdad. Parece ser que la humanidad ha encontrado entonces un sentido, el matarse por trivialidades, (creo que a fin de cuentas que lo más humano que hay es matarse y reproducirse) porque hoy se ven los mismos errores desde que el hombre es hombre.

Antes la verdad era Dios, hoy la verdad es la razón y considero ambas premisas igualmente estúpidas porque la primera no es más que la evidencia de nuestro temor a vivir sin saber que pasará después del umbral, asimismo la incapacidad de la humanidad a vivir sin miedo. La segunda es muestra de la frialdad y frivolidad de un sistema mecanicista, estructuralista y cuantitativo que no puede decirnos si una rosa es o no bella.

Nos extinguimos en un umbral decadente porque nos estamos pudriendo buscando la verdad por medio de la razón, razón que ya no sabemos si es nuestra o impuesta. Por qué no ver algún sentido en un atardecer cuando el cielo tiene un tono entre rojizo y naranja o cuando caminamos bajo la lluvia olvidando que el mundo es mundo o cuando se mira un astro celeste, y aun así es mi razón… no es la razón hija del siglo de la razón, es más bien hija de mis pensamientos, tal vez no hay lógica pero hay pasión, tal vez no hay un método científico pero hay imaginación… tal vez y tal vez. Tal vez cuando el sol muera y la luna se extinga sepamos qué era hermoso en este mundo.


“Menos piadosas que las del corazón son las mentiras de la Diosa razón”

Charly García y Joaquín Sabina




César Augusto Betancourt Restrepo