Del Suicidio
No pretendo decir ni descifrar patrones del suicida, sólo a partir de experiencias recogidas dar un pequeños vistazo a lo que puede llegar a sentir una persona que piensa en el suicidio.
Puede uno pensar que es una salida fácil, un huir de la vida y de sus complicaciones, pero la verdad es que tanto más pienso en el tema, creo que es más una protesta y un llamado, a la vez que un acto simbólico que aunque termina con la vida, busca algo más allá.
Un suicida puede pensar en momentos “¿Quién irá a mi funeral? ¿Quién me llorará de verdad? ¿Quién irá por protocolo? ¿Qué sentirán las personas que me conocen al saber que me he ido?”, y esto no es más que un llamado contra la hipocresía de los sentimientos falaces de las personas que los rodean, es un llamado a la sinceridad y a una desesperada manera de buscar amor y sentido, y cómo no buscar algo más allá, cuando la lógica del mundo actual está tan podrida y consumida por sentimientos avaros y egoístas, que simulan la búsqueda de la felicidad, cuando en realidad buscan un poder adquisitivo más alto… cuando en realidad buscan el nocivo narcótico del poder, y surgen entonces otras preguntas por la mente del suicida, “Qué quieren que sea yo? ¿Qué sentido tiene seguir en este rol estúpido, cuando no puedo ser dueño de mi propia libertad? ¿Qué sentido tiene todo?”. Puede que pensemos que los cuestionamientos sean sacados de Matrix, o de un libro de filosofía existencialista y le echemos la culpa a Sartre o a Nietzsche, o de cuestionamientos nihilistas, y podemos decir con desprecio que los suicidas son unos cobardes de mierda, pero habría que mirarse al espejo y preguntarnos quienes somos, y si la culpa sigue siendo de aquellos y no mía, podemos seguir sonriéndoles con cinismo a los niños que mueren de hambre y a los políticos que hacen la guerra en nombre de un dios, en nombre de la paz, la democracia o la libertad, y no digo que la muerte del suicida sea nuestra culpa, sino que ante esta protesta seguimos siendo indiferentes, individualistas, unos vendidos a la libertad que nos quieran otorgar, y preguntémonos si es amor lo que sentimos en nuestras vidas, y si no es así, pienso que ya somos suicidas en potencia, sólo faltaría abrir un poco los ojos y darnos cuenta que podemos seguir siendo hipócritas, podemos luchar por ideales, buscar amor o matarnos como protesta, pero quitarnos esa venda puede ser los más difícil que hagamos en nuestras vidas.
¿Qué puede sentir un suicida? ¿Qué podemos pensar de un suicida? Podemos llorar a los que se fueron por propia voluntad, seguirlos en su camino o simplemente luchar contra esa hipocresía, pero esa guerra empieza desde adentro, desde el preciso momentos en que nos vemos al espejo y empezamos a cuestionarnos, pero hay quienes no ven nada en ese espejo, más que su propia vanidad, el reflejo de nadie.
Este escrito no surge como un llamado al suicidio, sino al por qué de éste, sino a pensar un poco por qué se puede llegar a tomar esa decisión, este escrito es como el suicida que protesta, y protesto para que empecemos a vislumbrar en sentido más allá de la lógica del mundo, más allá de las razones de la sociedad, y empezar a soñar con una verdadera libertad.
Libertad, Deseo, Pasión… Libertad, Anarquía, Revolución… Libertad.
CÉSAR AUGUSTO BETANCOURT RESTREPO


Hipatia de Alejandría dijo
Ya o dijo el poeta, que el que camina una legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral.
18 Enero 2008 | 04:09 PM