Algo del Conflicto en Colombia
“Lo más atroz de las cosas malas es el silencio de la gente buena”
Mahatma Gandhi
El conflicto en Colombia no es algo nuevo, pues éste tiene en sí ya casi 60 años, sin contar la guerra bipartidista que tiene en años lo que tiene el gobierno colombiano, y el secuestro es algo relativamente nuevo que tiene sus bases en la desigualdad social que degenera en violencia (conflicto armado) creando a su vez más desigualdad y más violencia, es en sí un circunloquio decadente y retrogrado que sumen al país en la crisis que tiene hoy, que como he planteado, es la suma de diferentes acontecimientos que tienen como escenario, Colombia y sus actores, la política y los políticos, arrogantes e indiferentes ante la inequidad de millones de personas que subsisten con menos de dos dólares al día que se roban lo que pueden y lo que no pueden, lo legislan para poder robar[1], la injusticia creciente, el clientelismo, la milicia terrorista, otro tanto de millones que no hacemos nada, y otros pocos que queriendo hacer no los dejan. Es entonces el secuestro una pequeñísima parte de toda esta aglutinación de problemas y el intercambio humanitario, una pequeñísima parte de las posibles soluciones al conflicto.
Hay que mencionar además que el secuestro es se divide en, 1) Secuestro político, 2) Secuestro extorsivo, y 3) Secuestro por cobro de cuentas. Estas tres modalidades de secuestro, hace que el tema se expanda, pues a cada problema una solución y un tratamiento diferente tanto por el gobierno como por los medios de comunicación que son los encargados de transmitirnos la información y lo que acontece respecto de este hecho.
Se tiene además como antecedente lo ocurrido en gobiernos anteriores, como lo menciona Manuel Vicente Peña en su libro “La traición de Andrés Pastrana”, donde destacamos la administración de Andrés Pastrana que se puede resumir en: 1) intento de paz con las FARC, 2) Fortalecimiento de las fuerzas Armadas de Colombia (FAC), 3) fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos y 4) la inclusión de las FARC como grupo terrorista. De esto hay que mencionar que el intento de “paz” en el Caguán fue un total fracaso que sirvió para el fortalecimiento armado, económico y como institución del grupo guerrillero FARC. Al autor dice además “que la paz se volvió la cortina de humo para tapar las evidencias de vínculos del presidente con el narcotráfico, lavado de dólares, pactos con Serpa, entrega territorial a Venezuela y a las FARC, escándalos de narcocorrupción de funcionarios y amigos y favorecimiento a narcogenerales. La guerra por la paz que Pastrana omite enfrentar, es la primera causa del desempleo, la pobreza y la inseguridad”.
Se deben tener en cuenta además los agentes (Estado, las FARC, el ELN y diferentes grupos ilegales armados) y factores del problema (las problemáticas sociales, la injusticia, vivienda, en sí, desigualdad social), pues esto crea animadversiones entre los ciudadanos, tanto hacía el conflicto como hacía la posible solución de éste.
Se tienen muchos más antecedentes pero para efecto de este trabajo no se tomarán en cuenta pues el tema es demasiado extenso.
Al responder la pregunta, ¿Cuál es la responsabilidad de los diferentes estamentos de la sociedad en la solución del conflicto?, hay que anotar, que el gobierno colombiano asumió el problema desde su calidad de Estado, pero en Colombia, el Estado es pernicioso, corrupto e inequitativo, por lo que en esencia el problema sigue siendo el mismo, pues no se elimina la desigualdad social que es la principal fuente del conflicto además de ser también el desenlace. Esta convulsión social ha sido la causa de la ineficiencia del Estado colombiano ante nosotros, que nos enfrentamos cada día a esta situación que no es emergente sino esencia misma y al parecer condenada a convertirse en la idiosincrasia colombiana. Los diferentes estamentos del Estado han sido ineficaces, además de ser indiferentes, y ahora pretende que sea la sociedad quien arregle el problema que dejó agrandar.
A continuación mencionaré el caso del Doctor Rogelio Villamizar autor de “Cómo Nos Gobiernan en Colombia”, quien sustenta que como empresario ayudó a la solución parcial del conflicto como generador de empleo y mediador en diferentes casos. Nos comenta además que desde la empresa privada con su responsabilidad social y pública ayuda a equilibrar la inequidad, que es el meollo del asunto.
Presentaré también el caso de Luis Horacio Botero, autor del libro “Teoría de públicos, lo público y lo privado en las perspectiva de la comunicación” que dice, que esta ineficiencia del Estado es patrocinada también por las élites económicas, pues estás acomodan el ámbito político a su conveniencia (¿es raro que la élites económicas en Colombia sean también las élites políticas? ¿Es raro que sean también estas élites quienes poseen los medios de comunicación y pueden darle una buena imagen a sus empresarios/políticos y a sus organizaciones? ¿Es raro que los medios de comunicación estén creando o buscando alianzas estratégicas a nivel mundial?).
Para responder entonces esas preguntas, debemos caer en la utopía, pues el deber ser en este paraíso errante que es Colombia se convirtió en misticismo y sueño, y en ese orden de ideas podemos decir que los medios de comunicación deben ser los cancerberos de la sociedad, señalando y denunciando todo lo que está mal en el país, que además debe presentar una información clara y sin segundas intenciones, que la educación sea la universidad, la educación primaria y secundaria deberían incluir en sus programas una formación sociopolítica avanzada, que debería fomentar capacitaciones y sensibilizaciones en política para fomentar ciudadanos enterados de sus derechos y deberes, que la empresa debería tener una verdadera responsabilidad social y pública, así como promover y patrocinar campañas tanto a favor de la paz, en contra del terrorismos como en esa educación política, que la iglesia en vez de ser un obstaculizador (como ha venido siendo durante años) debería ser encargado de la “tutoría moral del proceso”. ¿Y la sociedad? La sociedad en sí debería estar organizada en un movimiento cívico, donde le reclamemos al Estado su ineficiencia, donde culturicemos a las personas que hacen parte del conflicto, donde reclamemos y retomemos nuestro papel como ciudadanos en el proceso democrático. Pero ese deber ser en Colombia es, como ya he dicho una utopía pues no se cumple y seguimos con esa visión retrograda de un interés personal por encima del de una colectividad que se sume cada vez más en el mismo problema, haciendo que la convulsión social crezca a pasos agigantados (¿Quedará alguna duda de por qué es una utopía?).
“Debemos ser concientes de que el instrumental jurídico con el cual contamos en este momento tiene suficiente peso como para que podamos luchar ahora pos conseguir una aplicación efectiva. No nos engañemos, la acumulación legislativa no crea más protección, por el contrario, crea más desprotección bajo una fantasía de mayo seguridad. Lo que nos faltan no son reglas sino la voluntad de observarlas y la decisión para crear mecanismos de seguimiento y control”[2]
El anterior enunciado nos índica que la gestión de nosotros como ciudadanos y nacionales, es en primer lugar conocer las leyes, aprehenderlas y tener conciencia de las obligaciones del Estado y así darnos cuenta de cómo éste es generador de violencia y represión y en realidad hace parte del problema, es decir, conociendo más a fondo el problema podremos llegar a una posible solución, lo que es un primer acercamiento.
El segundo y último acercamiento es la creación de una organización cívica, donde cada uno aporte desde su saber específico, desde su punto de vista y desde sus experiencias, claro está, que teniendo en cuenta el primer acercamiento, es decir, un conocimiento de la ley y de los órganos legislativos y hacer sentir nuestra voz ante una nueva injusticia cometida nuevamente por políticos indolentes y asesinos que desangran al país y luego denigran de él.
CÉSAR AUGUSTO BETANCOURT RESTREPO
[1] “Durante la últimas cuatro o cinco décadas, Colombia ha vivido una serie de situaciones y de cambios verdaderamente dramáticos pasando por todas las formas de violencia y corrupción, hasta lo que sucede hoy en día, en que las múltiples modalidades de la mafia se han aprovechado y adueñado de la situación, de la economía, de las propiedades y a veces de la autoridad, causando además zozobra y destrucción.
¿Por qué Colombia ha sufrido metamorfosis? […] siempre le he echado la culpa de todo esto a los diferentes tipos de gobiernos que hemos tenidos, y a los partidos tradicionales, que han manejado simultáneamente al país. De lo único que se preocuparon realmente, fue de crear una burocracia que extendió, como la maleza, a todos los niveles administrativos. Ellos crearon sus gobiernos políticos con gran andamiaje burocrático y durante todo el tiempo se distribuyeron entre los unos y los otros el presupuesto nacional. Se olvidaron de la nación, de la población, del desarrollo de los territorios, de los departamentos, de las ciudades, de las necesidades de salud, educación, salubridad, comunicaciones, seguridad, justicia, etc. Se administraron entre ellos, repartiéndose el dinero a través de puestos, contratos, viajes y todo tipo de prebendas, y nunca tuvieron la visión de administrar sino para ellos mismos a través de un gigantismo administrativo, muchas veces inmoral”.
(Fragmento sacado de “Como nos gobiernan en Colombia”, de Rogelio Villamizar, pag 10).
[2] MARCOS REY, Francisco. Paz y guerra en conflicto de baja intensidad: el caso colombiano. Ed Colección tiempos de paz. Pág 219.




Hipatia de Alejandría dijo
Eh, Canterville, ya podríamos ir fundando un club...
http://www.lacoctelera.com/blog-magog/post/2007/12/04/politicorre...
saludos
18 Enero 2008 | 04:06 PM